De acuerdo con el informe oficial entregado por el forense Eddie Richardson, el hallazgo adquirió especial relevancia por su antigüedad. Diversos exámenes científicos, incluidos procedimientos de datación por carbono-14, permitieron confirmar que los restos corresponden a una persona que vivió aproximadamente en el año 2300 a. C., al situarse el origen en torno a los 4.270 años atrás.
“Este descubrimiento subraya la importancia de la vigilancia de nuestra comunidad y la necesidad de colaboración profesional”, expresó Richardson. El funcionario agradeció a la persona que alertó a las autoridades y añadió: “quiero felicitar al terrateniente por su acción responsable al informar de inmediato sobre el hallazgo”.
Las pruebas científicas que permitieron establecer la cronología de los restos contaron con la intervención de instituciones especializadas, como el Centro de Identificación Humana de la Universidad de Indianápolis y el equipo de datación del Centro de Estudios Isotópicos Aplicados de la Universidad de Georgia.
El hallazgo fue comunicado oficialmente el mismo día en que en Estados Unidos se celebraba el día de los Pueblos Indígenas, jornada dedicada a recordar las culturas originarias del país. De acuerdo con el comunicado difundido en redes sociales, la oficina del forense de Fayette consideró que se trata de “un recordatorio poderoso y humilde de que personas han caminado por esta tierra, nuestro hogar en el condado de Fayette, durante milenios”. La institución remarcó la necesidad de abordar este asunto “con el máximo respeto y diligencia”.
El caso llamó la atención de diferentes sectores dedicados a la investigación antropológica y a la protección de bienes culturales. La datación precisa de los restos se consideró un avance relevante para determinar los orígenes humanos en el área de Indiana, implicando la colaboración interdisciplinaria de diversas entidades científicas.
