ANTONIO MINO WEB

Adolfo Hitler y las dos mujeres que lo acompañaron hasta el final


“Siempre se ha creído que existe algo que se llama destino, pero siempre se ha creído también que hay otra cosa que se llama albedrío. Lo que califica al hombre es el equilibrio de esa contradicción.” Gilbert Keith Chesterton. Escritor (1874-1936)

Para el 22 de abril de 1945 las calles de Berlín estaban completamente desiertas. Si acaso, pequeños grupos de soldados tratando de escapar de la metralla. La derrota de Alemania era inminente. No obstante, Magda Goebbels se abría paso con sus 6 hijos buscando la forma de llegar al Führerbunker. Su esposo Joseph, Ministro de Propaganda del Tercer Reich, ya se encontraba en el sitio.

Apenas llegó Hitler le dio una orden:

— Magda, hay un avión disponible para que ustedes escapen con los niños.

— ¿Y tú? — preguntó sorprendida.

—Eva Braun y yo nos quedaremos.

— No me pidas eso. Tú sabes que si decides morir, lo haré contigo — repuso Magda con firmeza.

— No Magda, la familia Goebbels debe salvarse. Aprecio tu lealtad pero he dispuesto que se vayan.

Hitler dio por terminado el diálogo. Magda lo llamó dos veces pero fue en vano. Él ni siquiera se detuvo a saludar a los niños que jugaban con su perro Blondi en el salón.

Algunos historiadores se refieren a la relación personal entre Adolfo Hitler y Magda Goebbels con cierta suspicacia . Insinuando que la amistad entre ambos rebasaba los límites. El historiador Peter Longerich, cuando se refiere en su biografía a la extravagante relación que mantuvieron Goebbels, su esposa Magda y Hitler, lo hace en los siguientes términos:

— “La he descrito como un triángulo, sin especular sobre el elemento sexual. Me parece fascinante hasta qué punto Goebbels permitió a Hitler convertirse en parte de su familia y cómo le dejó tomar decisiones básicas que concernían a su vida privada”

En los nombres de los hijos de los Goebbels estaba reflejado el líder alemán.Todos comenzaban con la letra "H" para honrar el apellido del Führer: Helga Susanne, Hildegard "Hilde" Traudel, Helmut Christian, Holdine "Holde" Kathrin, Hedwig "Hedda" Johanna y Heidrun "Heide" Elisabeth.

Los Goebbels se casaron bajo su influencia en 1930, a pesar de las diferencias religiosas. Magda era divorciada y protestante. Goebbels había sido criado bajo los estándares de la religión católica.

El 22 de abril Hitler, durante una reunión con sus jefes militares, cada vez más escasos y los proyectiles rusos cayendo cerca, preguntó:

— ¿Están tan cerca los rusos?”.

— Demasiado cerca — Contestaron.

Su alto mando volvió entonces a aconsejarle la huida. Debía dejar Berlín. Sin embargo, él se negó con firmeza: “Antes, prefiero meterme un tiro en la cabeza”.

Más tarde le aconsejó a Eva Braun a que huyera y salvara su vida. Pero ella también se negó. Estaba decidida a compartir el fatal destino con el hombre que amaba. Hitler entonces decidió casarse. Habían sido novios durante muchos años.

— Mi mujer y yo hemos decidido morir para escapar de la vergüenza de la derrota o de la capitulación”

Estas palabras forman parte del testamento político y personal de Adolfo Hitler. Fue dictado a su secretaria Traudl Junge a las 2:30 de la madrugada. Fue transcrito taquigráficamente para ganar tiempo.

  Mientras se elaboraba el documento Hitler mandó a buscar a los moradores de los dos refugios para despedirse. Unas veinte personas entre mujeres y oficiales se congregaron en el pasillo del búnker. A cada
uno de ellos le estrechó la mano sin pronunciar palabras.

El lunes 23 de abril llamó a Heinz Linge, uno de sus oficiales de confianza y le dijo que podía marcharse. Que lo liberaba de toda responsabilidad. Linge, de treinta y dos años, le contestó que se quedaba hasta el final. En ese momento Hitler le explicó que tenía pensado suicidarse junto a Eva Braun y que cuando eso sucediera, debía rociar sus cadáveres con combustible y darles fuego:

— No permitas que bajo ninguna circunstancia mi cadáver, o mis pertenencias, caigan en manos de los rusos.

Eva Brawm había sido su mujer de toda su vida, o al menos, la compañera fiel e inseparable. Sin embargo, nunca se llegaron a casar. La boda vino a ocurrir al final finales de sus vidas. La ceremonia se celebró en la pequeña sala de conferencias junto a las dependencias privadas del búnker. Varios de los más cercanos colaboradores estuvieron presentes.

La novia vistió un vestido negro, de seda opaca, con una capa amplia sin mangas. Zapatos de piel de gamo y dos rosas en el escote cuadrado. Además de su collar de perlas, varios pasadores de oro en el pelo y un reloj de diamantes.

A la mañana siguiente los generales acudieron al búnker como siempre. Al llegar el mediodía Hitler convocó al Estado Mayor. Posteriormente hizo servir el almuerzo y comió con toda naturalidad. Eva Brawm no salió de la habitación.

Cumpliendo sus instrucciones llevaron 200 litros de gasolina al patio. Los miembros de la guardia fueron retirados. Fue a las 3:20 de la tarde cuando se escuchó en su habitación el disparo que le quitó la vida. Eva Brawm prefirió usar un poderoso veneno.

Otto Gunsche, su ayudante más cercano, describió lo sucedido. Fue el último en verlo. Antes del disparo le tocó en la puerta para darle un mensaje. Él cuenta:

La insistencia de Hitler para que Magda y la familia Goebbels huyeran, tampoco había surtido efecto. Todos se quedaron en el Búnker hasta el último instante. Adolfo Hitler abrió y me preguntó en tono brusco: — ¿Qué quiere Gunsche?— Le respondí que la señora Goebbels deseaba hablarle urgentemente. Irritado pasó por delante de mí y se dirigió a su antecámara. Ella le imploraba que abandonase Berlín. Hitler le respondió con una breve negativa y regresó a sus habitaciones privadas.


Más adelante apunta:

“Cuando Bormann, Linge y yo, alrededor de las 15:30, abrimos la doble puerta de las habitaciones privadas del Führer, vimos a Adolfo Hitler sentado en la butaca que había junto al desván, adosado a la pared izquierda frente a nosotros. Estaba desplomado con el cuerpo colgado sobre el brazo derecho del sillón. Tenía la cabeza ladeada. De su sien derecha goteaba sangre. Entretanto se había formado un charco en la alfombra y en el suelo. Enseguida se pudo apreciar que se había disparado a la sien derecha con su propia pistola, PPK 7,65 mm.”

Tal como había indicado Hitler, su cadáver y el de Eva fueron quemados en el jardín.

 Después del suicidio de Hitler y de Braun, el 30 de abril, Goebbels y su mujer ( tal vez siempre enamorada en secreto del Führer) decidieron suicidarse también. Magda dejó inconscientes a los niños con somníferos y luego los envenenó. Por su parte su esposo Joseph Goebbels, se disparó mientras ella ponía fin a su vida.

Los soviéticos arrasaron con el lugar intentando borrar todo vestigio del pasado nazi. Del búnker quedó poco y nada. Todo aquel complejo quedó del lado soviético cuando el Muro de Berlín dividió en dos la ciudad.

En junio de 2006, Alemania ya unificada, instaló un tablero que mostraba el diagrama esquemático del sitio. A la ceremonia de inauguración invitaron a Rochus Misch, un anciano que fue de los últimos en salir del búnker después del suicidio de Hitler.

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