ANTONIO MINO WEB

Centavos que valen mucho dinero

 

Estos centavos fueron fabricado en 1943 durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy el valor de uno de ellos supera los USD 2 millones. Ha llegado a alcanzar valores extraordinarios en subastas internacionales debido a que genera obsesión en el mundo de la numismática. Pesa 3 gramos, es de bronce y es el sueño de miles de coleccionistas de todo el mundo.

Fabricado por error, superó las fronteras de los coleccionistas y se convirtió en un fenómeno global. La pieza, de apariencia común, se distingue por su composición atípica y la combinación de factores históricos y técnicos que la volvieron única.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la Casa de la Moneda de Estados Unidos modificó la composición de los centavos Lincoln. Una ley de 1942 autorizó el uso de acero recubierto de zinc para conservar cobre y estaño, metales esenciales en la producción de armamento para las tropas desplegadas en Europa y Japón.

En 1943, la institución emitió más de mil millones de centavos de acero, conocidos como steelies, una cantidad que los vuelve habituales en los catálogos y colecciones. No obstante, en ese mismo año, un puñado de monedas se acuñó en la aleación antigua de bronce, lo que generó uno de los errores más codiciados en la historia monetaria de los Estados Unidos.

La aparición de estos centavos de bronce de 1943 no obedeció a una estrategia planificada ni a una edición especial. La explicación más aceptada en el ambiente numismático sostiene que algunas planchas de cobre del año anterior permanecieron en las tolvas durante el proceso de transición hacia el acero recubierto de zinc. Así, un número ínfimo de monedas de cobre pasó desapercibido y se mezcló con la producción masiva de steelies.

Otra hipótesis apunta a una acción deliberada dentro de la Casa de la Moneda. Los especialistas continúan debatiendo sobre el origen exacto, pero concuerdan en que el fenómeno transformó una pieza simple, en un tesoro.

La rareza de estos centavos se amplifica por su escasez. Las estimaciones indican que menos de 20 ejemplares salieron de cada una de las casas de moneda de Filadelfia y San Francisco, mientras que la Casa de la Moneda de Denver acuñó una sola moneda identificada. El registro actual señala la existencia confirmada de 27 monedas de cobre de 1943, incluyendo seis de la serie 1943-S y la única pieza 1943-D. Entre estas variantes, el centavo 1943-D de Denver se consolidó como el ejemplar más destacado y valioso.

El metal utilizado para acuñarlo equivale a apenas 2,8 centavos de dólar. Sin embargo, el mercado de subastas ha elevado su cotización a cifras astronómicas. El sitio USD Coin Book estima que, si la moneda 1943-D regresara a subasta, su precio podría alcanzar los USD 2.196.797.

Este número la coloca por encima de cualquier otro centavo estadounidense, superando ampliamente el valor de su peso y diseño. El interés por este ejemplar se sostiene en la combinación de error, rareza y contexto histórico, factores que ningún otro penny estadounidense reúne.

El impacto de la noticia genera una verdadera fiebre por el centavo. El cual permaneció oculto durante años, hasta que tras el fallecimiento del propietario, la moneda pasó a manos de uno de sus hijos, quien la consignó en 1996 para una subasta.

La autenticidad de la pieza recibió múltiples certificaciones. En 1979, la ANACS confirmó su legitimidad. Posteriormente, la NGC la calificó como MS64BN y, tiempo después, la PCGS le otorgó la misma calificación. En 2003, la moneda se vendió por USD 212.750 en una subasta organizada por Goldberg Auctioneers. Siete años más tarde, en 2010, el precio subió a USD 1.750.000, marcando un récord en la historia de los centavos Lincoln.

El resto de los centavos de bronce de 1943 tienen también altos precios . De los 27 ejemplares reconocidos, siete recibieron la calificación de PCGS y trece la de NGC, dos organismos de referencia internacional en numismática.

El paradero de la mayoría permanece incierto. De manera que, vale la pena que le eche un vistazo a sus centavos. Porque los expertos coinciden en que muchos de estos centavos podrían estar en manos de personas ajenas al coleccionismo, sin conocimiento de que poseen una moneda de valor millonario.

Por eso, si al revisar sus moneditas ve algún centavo de 1943 (PCGS o NGC), no cometa imprudencias. No comience a gritarlo a sus vecinos y parientes. Más bien, dé los pasos necesarios en silencio, cobre su fortuna, y siga su vida como si no hubiera pasado nada. De lo contrario, hasta los perros le van a pedir prestado.

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