La tristeza y la depresión no son lo mismo y suelen confundirse por la similitud de algunos síntomas. ¿Está usted triste o deprimido? Esta pregunta puede generar confusión, pero la tristeza y la depresión son dos experiencias diferentes que requieren un enfoque distinto para ser comprendidas y transitadas.
La tristeza forma parte de las emociones básicas humanas. Así como existen miedo, alegría, asco o sorpresa, la tristeza tiene un valor adaptativo. Surge tras una pérdida, una decepción o una frustración. Sentir tristeza permite reflexionar, procesar lo ocurrido y buscar una posible resolución. Es un estado temporal que señala que algo en la vida ha cambiado o está cambiando y merece ser considerado.
No debe confundirse con la depresión, que constituye una enfermedad que afecta la salud mental, cuya causa es multifactorial que afecta el ánimo, la motivación y la vida cotidiana
Diferenciar la tristeza de la depresión resulta esencial. Cuando alguien está triste, suele haber una causa identificable detrás del sentimiento.
La tristeza, además, tiene un tiempo limitado, mejora con el paso de los días y con el apoyo de los seres cercanos. Por el contrario, la depresión puede tener distintas intensidades y a veces se confunde con una tristeza, pero sus características la hacen inconfundible. En la depresión, se experimenta una pérdida de interés por las actividades cotidianas y el ánimo bajo predomina durante casi todo el día, la mayoría de los días.
Aparece una incapacidad para disfrutar o reír, lo que se denomina anhedonia. Los procesos cognitivos también se ven afectados, como la concentración y la toma de decisiones.
Además, pueden presentarse alteraciones en el sueño y en el apetito, desde insomnio hasta la necesidad de dormir más de lo habitual, o bien pérdida o aumento del apetito. Es frecuente la presencia de cansancio y fatiga persistente.
Es importante distinguir estas condiciones. No se debe medicar la tristeza ni banalizar la depresión.
