ANTONIO MINO WEB

¿Quiénes fuimos en la otra vida?


“Para el que cree no es necesaria ninguna explicación. Para el que no cree toda explicación sobra.” decía el novelista Franz Werfel. Algo que se ajusta perfectamente

cuando hablamos sobre la reencarnación. Un concepto que ha provocado grandes debates desde tiempos memorables. Por un lado los amantes de la ciencia con sus códigos invariables. Por el otro, ciertos eventos paranormales que nunca se ha podido demostrar con claridad.

Robert Almeder, un estudioso en la materia, decía lo siguiente:

— Hay algo esencial en algunas personalidades humanas que, en última instancia, no es plausible interpretar exclusivamente en términos de estados mentales o propiedades biológicas. Algo que tras su muerte biológica, persiste durante algún tiempo, de alguna manera, en algún lugar, y por alguna razón.

Y añade:

“Lo más curioso es que, después de algún tiempo, algunos de estos rasgos esenciales de la personalidad humana, por una u otra razón y por un mecanismo u otro, vienen a residir en otros cuerpos humanos, ya sea en algún momento durante el período de gestación, en el parto, o poco después del nacimiento”.

Para el Dr. Ian Stevenson la reencarnación humana es un hecho científicamente demostrado. Él apuntaba que muchos niños de edades comprendidas entre tres o cinco años no sólo recuerdan una existencia anterior, sino que llegan a identificar a sus antiguos seres queridos.

Para semejante aseveración estudió a tres mil menores de forma espontánea, ya que sin depender de la hipnosis recordaban su pasado. En sus investigaciones pudo no sólo hermanar las personas mencionadas, sino que en algunos casos logró comprobar cicatrices y defectos del fallecido a través del registro médico. Su documentación cuenta con archivos en la India, África, el Medio Oriente, Gran Bretaña y Estados Unidos.

El caso más llamativo fue el de las gemelas Guillian y Jannifer, expuesto por Mónica Chadler en la revista italiana "Época". Cuenta que el padre de las niñas, preocupado ante el extraño comportamiento de sus hijas, narró a un psicólogo la historia y el especialista le aconsejó dirigirse al profesor lan Stevenson, quien se encontraba justamente en aquellos momentos en Londres. El científico se interesó de inmediato en el caso.

Resulta que en la pequeña ciudad de Hexham – Northumberland, Inglaterra, en 1957, el matrimonio formado por John Pallock y su esposa Florence tuvieron dos niñas: Joana y Jacqueline. Pero un domingo que las niñas jugaban frente a su vivienda fueron atropelladas por un automóvil que cruzaba a alta velocidad y ambas perecieron. La pareja quedó destruida. Florencia sabía que no podía tener más hijos por problemas de salud.

El matrimonio se trasladó a otro pueblo: Whidey Bay. Y para su sorpresa un año más tarde la mujer quedó embarazada. Tal vez por un milagro de Dios, pensaron. El parto se desarrolló sin inconvenientes, trayendo al mundo a otras dos gemelas: Guillian y Jannifer.

La historia cuenta que de cuando cumplieron cinco años, Florencia decidió llevarlas a visitar al resto de la familia en Hexham, su antiguo pueblo. Un día, caminando por las calles de la ciudad, su hija Gillian la sorprendió con un comentario:

— Madre ¿nos dejas jugar en el jardín de antes? No está muy lejos de aquí.

A lo que la madre le preguntó:

— Hija mía, ¿cómo sabes que hay un jardín por aquí? — más tarde le contó al esposo y éste decidió buscar ayuda.

El Dr. Stevenson inició sus averiguaciones llevando a las niñas a la residencia donde Joana y Jaqueline habían perdido la vida. Todo se llevó a cabo como un simple paseo. Fue Gillian quien de repente, mirando a la distancia, señaló emocionada con su dedo índice:

— Nosotros ya vivimos en aquella casa. Yo quiero ver la cueva de Tigre — dijo refiriéndose al nombre del gato de las niñas muertas.

Posteriormente Gillian describió el interior de la antigua vivienda sin haber estado jamás. Por su parte Jannifer habló de personas que nunca había visto y que aún residían en la zona. Y cuando llegaron al lugar del desastre, las gemelas sufrieron un cambio total. Se entristecieron profundamente y pidieron marcharse del lugar.

El Dr. Stevenson se desempeñó en diferentes funciones. Fue investigador en la Universidad de Tulane centrada en la oxidación bioquímica de tejidos. En 1940 trabajó en New York como parte de un equipo de exploración en medicina psicosomática. Posteriormente enseñó psiquiatría en la Universidad Estatal de Luisiana; y en la década de 1950, inspirado en Aldous Huxley, estuvo involucrado en los primeros estudios médicos de los efectos del LSD y la mezcalina.

A raíz de éste y otros estudios realizados aparece el libro “Vida después de la vida” escrito por el psiquiatra Raymond Moody en 1975. El trabajo recoge las entrevistas de 150 personas que habían sufrido una experiencia cercana a la muerte. Moody identificó un conjunto de elementos comunes en todas ellas:

(a) una abrumadora sensación de paz y bienestar, incluida la ausencia de dolor.

(b) la sensación de estar situado fuera del cuerpo físico.

(c) sensación de flotar a la deriva o a través de la oscuridad.

(d) toma de conciencia de una luz dorada.

(e) comunicarse con un "ser de luz".

(f) tener una rápida sucesión de imágenes visuales del pasado.

(g) experimentar otro mundo, otra vida.


Posteriormente llega el Dr. Brian Weiss, exjefe de psiquiatría en el hospital Mount Sinai de Miami, con su libro "Muchas vidas, muchos maestros" (Many Lives, Many Masters)y crea toda una revolución sobre el tema. Allí narra cómo una paciente bajo hipnosis había revelado traumas de vidas anteriores, transformando su perspectiva científica hacia la espiritualidad y la supervivencia del alma.

Algunos estudiosos del tema señalan que las vidas pasadas de una persona están más cerca de lo que imaginamos. Que podemos descubrir a través de las luchas recurrentes, los miedos profundos o los talentos repentinos, que suelen ser residuos kármicos de vidas pasadas.

Estas huellas ocultas moldean las relaciones, la carrera, el bienestar. Y al explorarlas podemos descubrir qué nos frena y damos paso hacia la sanación, la libertad y la autoconciencia.

La regresión a vidas pasadas es una práctica fascinante que ayuda a descubrir recuerdos ocultos. Con la guía de un practicante experto o un médium psíquico, se entra en un estado de relajación y meditación donde el subconsciente revela escenas vívidas, emociones e incluso relaciones de otras vidas.

Actualmente está de moda la autohipnosis. Una técnica autoinducida para entrar en un estado de relajación profunda, permitiendo acceder al subconsciente para reprogramar hábitos, mejorar el comportamiento y alcanzar objetivos personales mediante sugestiones positivas.

Además, la autohipnosis también está siendo utilizada para explorar la reencarnación accediendo al subconsciente, para buscar recuerdos ocultos de vidas pasadas. O sea, una herramienta terapéutica que aparte de desbloquear los miedos actuales, nos puede generar referencias sobre quienes fuimos en vidas anteriores.



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