ANTONIO MINO WEB

Consideraciones por la urgencia de bajar de peso



A muchos médicos no les gustan las dietas bajas en carbohidratos como las frutas, las verduras y los cereales. A pesar de ser una vía rápida para perder peso. Alegando que al suprimir estos alimentos puede perderse la fibra, vitaminas y otros nutrientes beneficiosos que son importantes para la salud cardiovascular.

“Nunca he recomendado una dieta baja en carbohidratos a un paciente, y no pienso hacerlo”, dijo Nate Wood, médico especialista en medicina interna y obesidad y director del programa de medicina culinaria de la Facultad de Medicina de Yale.

En una revisión de estudios realizada en 2019, los investigadores dijeron que restringir los carbohidratos podría hacer que la gente los sustituya por alimentos menos saludables, como productos animales ricos en grasas saturadas.

Por otra parte están los expertos que dan prioridad a los alimentos ricos en proteínas y grasas (como la carne, los huevos y el queso) alegando que han sido durante mucho tiempo alimentos fiables. Sugieren que las dietas bajas en carbohidratos existen desde hace décadas.

Señalan que algunos de los primeros estudios que exploraron su papel en la pérdida de peso se remontan a estudios sobre la obesidad de principios de la década de 1950. Y el método de reducción de carbohidratos aumentó su popularidad después de que Robert Atkins publicara su libro “La revolución dietética”.

Lo cierto es que a la hora de llevar un estilo de vida, comprender la importancia de la nutrición es crucial ya que es la base de nuestro bienestar. La dieta influye en nuestros niveles de energía, funciones cognitivas y salud general. De manera que la nutrición va más allá de llenar el estómago; se trata de nutrir nuestro cuerpo con la combinación de macronutrientes necesarios para prosperar.

Algunos estudios recientes (2024) los investigadores compararon la eficacia con la que los estilos de alimentación bajo en carbohidratos descubrieron que ayudaba a los adultos obesos y con sobrepeso a perder unos kilos después de seguirlos de dos a 18 meses.

Porque aunque todas las dietas producían pérdida de peso, las personas que seguían dietas bajas en carbohidratos perdían en promedio dos kilos y medio más que las que seguían otras dietas y alrededor de medio kilo más que las que siguen dietas bajas en grasas.

Por su parte la Asociación Americana de la Diabetes recomienda una alimentación baja en carbohidratos a las personas que deseen reducir sus niveles de azúcar en sangre, presión arterial y triglicéridos, así como aumentar su colesterol “bueno” (o HDL, por su sigla en inglés) y perder peso.

El error más común es meter todos los carbohidratos en el mismo saco. Pues los alimentos ricos en carbohidratos sin procesar o mínimamente procesados como las fresas, los camotes y el arroz integral, tardan más en ser digeridos que los carbohidratos más procesados o “refinados” como el azúcar de mesa, el arroz blanco y la harina blanca. O sea, hay que saber diferenciar los carbohidratos simples de los compuestos.

Yo utilizo un truco que me ha dado muy buen resultado. Como me gustan algunos carbohidratos simples como el pan y el arroz, los congelo para eliminar su almidón. Debido a que cuando lo vuelves a calentar ya cambiaron completamente su estructura molecular y no tienen el mismo efecto.

Recordemos que la rápida conversión por el organismo de los carbohidratos refinados en glucosa provoca grandes picos de azúcar en sangre que, si se repiten durante un tiempo, podrían provocar resistencia a la insulina, lo que a la larga puede convertirse en obesidad o diabetes.

Un ejemplo lo vemos en la avena instantánea, ya que se descompone en el organismo más rápidamente, mientras que la avena entera tarda más. Es bueno pensar en el tiempo de cocción como un corolario del tiempo que tardan en digerirse: cuanto más tiempo, mejor.
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