ANTONIO MINO WEB

Lesbianismo real versus porno lésbico


En el resumen anual de Pornhub, la página web de este contenido más grande del mundo, se señala que el porno lésbico estuvo entre las categorías más vistas en 2025. Búsquedas como “tijera lésbica” aumentaron un 79 %, “MILF lésbica” un 129 % y “lesbiana con arnés” un 62 %. Tan solo por ofrecer algunos datos.

Sin embargo para hablar sobre la pornografía lésbica es necesario reconocer la distancia que existe entre los videos que se muestran y las experiencias reales de las mujeres. Debido a que los especialistas aseguran que aunque el porno lésbico es uno de los contenidos más consumidos en internet, lo que muestran estos videos dista mucho de la realidad del sexo entre mujeres.

Ahora la pregunta es : ¿este tipo de pornografía alcanza esos niveles de popularidad porque responde a los intereses y experiencias de las mujeres, o porque se produce desde una mirada masculina que prioriza lo que muchos hombres consideran “atractivo”?

La psicóloga y sexóloga Erika Pinzón Benavides, directora de Helpfi Psicología, considera que esta tendencia “responde más a una estimulación rápida y visual, centrada en el morbo, que reduce la sexualidad entre mujeres a un espectáculo y no a un encuentro entre ellas”. La reflexión se relaciona con un concepto más amplio, conocido como “male gaze" o “mirada masculina”.

Con el tiempo el cine comenzó a aplicarse a varias formas de representación. Para ello ampliaron las posiciones, los ángulos de cámara, las imágenes que se priorizan y hasta la disposición de los cuerpos que suelen organizarse para mantener ciertos planos y resaltar partes específicas del cuerpo, que responden a los intereses del consumo masculino.

Sin embargo, muchas mujeres señalan que en la práctica estas posiciones son poco comunes, difícil de ejecutar o menos placentera que otras formas de estimulación que suelen ser menos “cinematográficas”.

Otro mito es que el sexo entre mujeres se limita al uso de juguetes, cuando en realidad incluye muchos más elementos: las manos, la boca, las caricias, la respiración, los masajes y formas de placer que no siempre son genitales. “El deseo sexual femenino es mucho más complejo”, explica el artículo.

Otro elemento que destaca es que las mujeres que protagonizan estas escenas suelen responder a un mismo tipo de imagen: cuerpos feminizados e hipersexualizados. Un patrón que deja por fuera la diversidad de cuerpos y las expresiones de género que también forman parte de las relaciones.

“El lesbianismo crece muchas veces en silencio, con vergüenza y con poca educación sexual, o con una educación sexual restrictiva. Por eso, de alguna manera, el porno termina convirtiéndose en su aprendizaje privado”, explica la publicación. Algo que puede afectar la autoestima y la manera en que las personas validan su propio cuerpo y entienden la sexualidad.

Según los expertos el problema de la representación en el porno lésbico no está solo en el fetiche, sino que empobrece la representación de la sexualidad entre mujeres. Ya que empobrece la representación de la sexualidad entre mujeres y sólo estimula la búsqueda de gratificación inmediata. Esto significa que el cerebro puede acostumbrarse a ese tipo de estímulo rápido, lo que en algunos casos puede derivar en dificultades sexuales.

Todo esto ocurre en plataformas que, video tras video, reproducen estereotipos que reducen a las mujeres a objetos de placer e incluso normalizan violencias sexuales. De ahí que cuando el video pornográfico se convierte en la única referencia, se descontextualiza la realidad. Por eso, a lo mejor lo que ve, no es ni remotamente cómo sucedería en la vida real.

Otro dato curioso y sorpresivo del informe anual de Pornhub es que las mujeres se encuentran entre quienes más consumen porno lésbico. Según los resultados esta categoría ocupa el primer lugar entre las usuarias, mientras que entre los hombres aparece en el sexto puesto.
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