Existen datos que apuntan a que Carlos Fuentes contactó a un amigo de Chihuahua para recibir información acerca de la línea que divide Ciudad Juárez de El Paso. De estos contactos y visitas nació “La frontera de cristal" (1996), en donde documenta el fenómeno entre los dos países. Además, se dice que las visitas lo llevaron también a modificar el cuento “Malitzin de las maquilas”.
“La frontera de cristal” es una novela en nueve cuentos que explora la compleja y a menudo violenta relación entre México y Estados Unidos a través de la frontera compartida. La obra retrata temas como la inmigración, la identidad y la supervivencia económica. Los cuentos abordan la vida de personas que viven a ambos lados del río Bravo, enfocándose en la búsqueda de una vida mejor.
Por dicha novela las visitas de Carlos Fuentes se hicieron más frecuentes a la frontera. La idea era recabar información para armar la obra. Cuentan que en una de esas visitas Fuentes se juntó con Enrique Cortázar y ambos tuvieron una experiencia muy particular, después de finalizar un encuentro universitario con el público juarense.
En esa ocasión utilizaron un viejo Volkswagen escarabajo de una amiga de Cortázar. El frío era fuerte. Estaban en pleno diciembre. Se dice que en la calle Aldama, los dos hombres se dieron cuenta de que al coche no le funcionaba bien la marcha, y no les quedó más remedio que empujarlo.
Después de cuatro cuadras de infructuosos intentos, ya sin aliento, ambos se dieron cuenta que habían llegado hasta la mayor zona de tolerancia de Chihuahua. Sin embargo, unos travestis vestidos de mariposas los ayudaron en el esfuerzo hasta que el coche arrancó.
— “Fue toda una experiencia empujar el Volkswagen de mi amiga, ayudados por dos transformistas, entre chiflidos y aplausos” — recuerda Cortázar entre sonrisas después de tantos años.
