ANTONIO MINO WEB

La leyenda de Toribio Romo ha cruzado fronteras


Resulta complicado entender el fenómeno de Toribio Romo González, más conocido como el “Santo de los inmigrantes” . Un personaje a quien le otorgan "milagros" y juega un papel cada vez más importante en el fenómeno migratorio. Fundamentalmente después de haber sido canonizado en el año 2000 por el Papa Juan Pablo II. No obstante, hoy en día es objeto de numerosos estudios por reconocidos historiadores e incluso por personas vinculadas a la ciencia.

La historia del santo se remonta a la década de los años veinte del siglo pasado. Justo cuando el gobierno mexicano prohibió el culto religioso y dio inicio la llamada “Guerra Cristera”. En la cual varios grupos cercanos a la Iglesia católica se enfrentaron al ejército. La historia habla de centenares de muertos en dicha guerra. Y precisamente uno de los caídos fue el sacerdote Toribio Romo.

En noviembre de 1926 cuando la persecución a los cristianos se hizo más férrea, el padre Toribio escribió en su diario:

— "Pido a Dios que cambie este tiempo de persecución. Mira que ni la misa podemos celebrar; sácanos de esta dura prueba”

Varios meses más tarde los soldados federales sitiaron el lugar donde se encontraba y lo asesinaron en su habitación. Un golpe muy duro para los religiosos que luchaban contra los federales.

Cuentan que la familia consiguió permiso para velarlo en su casa después de muchos intentos. No fue una tarea fácil. Posteriormente una enorme multitud acompañó el féretro hasta el cementerio. Fue sepultado en el panteón municipal un domingo 26 de febrero.

Después de su muerte comenzaron a correr innumerables testimonios de personas que dicían haber recibido ayuda de Toribio Romo. Sobre todo de los inmigrantes que a punto de morir de sed en el cruce fronterizo, recibieron un milagro. Iniciando así una leyenda que con el paso del tiempo ha ido creciendo como una bola de nieve.

Después de haber sido canonizado se le denominó como “Santo de los inmigrantes”. Sin embargo, Ángela Renée De la Torre, académica del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, ha declarado a BBC Mundo que Toribio Romo fue canonizado por sanar a una persona desahuciada por cáncer y no por cuestiones migratorias.

Existen varios testimonios de sus llamados “milagros”. Quizá el más conocido es la del migrante que llevaba varios días extraviado en el desierto y de pronto se encuentra con un joven alto, de piel blanca y los ojos claros que le ofreció agua y dinero. Y cuando éste le pregunta cómo podía reponer el favor, el desconocido le dijo que lo buscara en Santa Ana de Guadalupe, Jalisco. Años más tarde esta persona viajó a México para saldar su deuda y descubre que el hombre había muerto en 1928.

Toribio Romo nació en abril de 1900. Comenzó su formación religiosa a los 11 años de edad en el seminario auxiliar de San Juan de los Lagos. El 23 de diciembre de 1922 administró la ordenación sacerdotal y comenzó a prestar sus servicios ministeriales.

Las estadísticas dicen que cada año unas quinientas mil personas visitan su templo. Muchos viajan desde Estados Unidos. Parte de la atracción consiste en ver algunas reliquias que su familia conserva. Como la camisa ensangrentada que tenía al morir, el diario y un recipiente de cristal con un polvo gris de su sangre.

En el lugar se pueden adquirir medallas alegóricas, novenarios, calcomanías y hasta zapatos “santificados”. Ahora su leyenda ha traspasado fronteras mientras los estudiosos tratan de encontrar alguna huella científica que justifique sus “milagros”. Hoy también es recordado cada 18 de diciembre por ser el Día del Inmigrante de Naciones Unidas.
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