Aunque según Albert Camus, — “No ser amados es una simple desventura, la verdadera desgracia es no amar”.
La persona en cuestión o su amor imposible fue el pintor español Salvador Dalí. Los dos estudiaron en el famoso centro “La Residencia de Estudiantes”. Un sitio en donde ambos establecieron amistades importantes, algunas de las cuales perdurarían para siempre. Muchos estudiantes del conocido lugar llegaron a ser mundialmente famosos. De ahí que el pintor llegara a obsesionar a Lorca desde su juventud.
Pablo Neruda en su libro "Residencia en la tierra" publicado en 1935, y donde aparece "Oda a Federico García Lorca", se refiere a aquellos tiempos de la siguiente forma:
— "Fueron los grandes días de mi vida. Era un renacimiento tan espléndido y generoso de la vida creadora, que nunca vi otro semejante"
“La Residencia” llegó a alcanzar gran notoriedad por las personalidades que fueron acogidas en ella. Creada para hospedar a aquellos alumnos que llegaban de provincia, y al que Juan Ramón Jiménez bautizara con el nombre poético de “La Colina de los Chopos”. Otros nombres como el de Salvador Dalí, Luis Buñuel, Pablo Neruda, Luis Cernuda, figuran en la lista.
Cuando García Lorca llegó a solicitar su entrada fue entrevistado por el director, quien exigía ciertos requisitos para afiliarse. No obstante, le otorgó la plaza de inmediato. Años más tarde escribió:
— “Al ver al nuevo aspirante le consideré en el acto como miembro de nuestra casa, que tanto se preciaba de saber seleccionar a sus colegiales.”
Salvador Dalí tampoco tuvo problemas para formar parte de la institución. Sin embargo, algunos como el poeta Emilio Prado fueron recibidos y rechazados después de sus primeras vacaciones.
José Bello, el entrañable amigo de García Lorca, quien formaba parte junto con Luis Buñuel del grupo de afectos del poeta, contaba de Dalí:
— “Un muchacho guapo y delgado con ojos verdes que llamaba la atención, era la persona más tímida que he conocido.”
Dicen que en aquellos tiempos la timidez de Dalí asustaba. Pasaba horas aislado en su habitación pintando sin comunicarse con nadie. Existen muchos testimonios al respecto. Claro, luego dio un giro de 180 grados.
Ocasionalmente iba al gimnasio de boxeo y exhibía su cuerpo atlético con el llamativo bronceado que adquiría en las playas de Cadaquís. No obstante, Buñuel era implacable en su razonamiento sobre el pintor a pesar de ser grandes amigos:
— “Cuando pienso en él, pese a todos los recuerdos de nuestra juventud, pese a la admiración que todavía hoy me inspira una parte de su obra, me es imposible perdonarle su exhibicionismo ferozmente egocéntrico, su cínica adhesión al franquismo y, sobre todo, su odio declarado por la amistad.”
Lorca, contrario a Dalí, era abierto y alegre. Su gozo, además, era contagioso. Nadie que tuvo el privilegio de tratarlo lo recuerda como aburrido o ermitaño. Todos disfrutaban su presencia cargada de empirismo. Rafael Alberti recuerda que gustaba de ir a la “Residencia”, a lo que él llamaba “Las tardes musicales” para disfrutarlo:
— “Federico cantaba y se acompañaba en ese piano que para él, se abría en todas partes con un gusto y una gracia muy suyos, reinventado las melodías y palabras semiolvidadas de esos cantos, sustituyendo las fallas de su memoria con añadidos de su invención.”
El poeta Emilio Prado, andaluz y también homosexual, llegó a tener una amistad muy especial con Lorca. Para él era como una luz en su camino preñado de sombras. Sin embargo otros como Moreno Villa, no fueron tan indulgentes con Federico. En su libro “Una vida en claro” opina:
—“No todos los estudiantes le querían. Algunos olfateaban su defecto y se alejaban de él, no obstante, cuando abría el piano y se ponía a cantar, todos perdían su fortaleza.”
Cuando Dalí llega a la Residencia y conoce a Lorca, tenía 18 años, mientras que el poeta pasaba de 24. El pintor se esmeraba en vestir y andar siempre impecable. Buñuel, quien compartía con los dos la mayor cantidad de tiempo, decía:
— “Lorca sentía por él una verdadera pasión, lo cual deja indiferente a Dalí”
Ese enamoramiento inicial del poeta florece con los años; aunque Dalí jamás reconoce un apéndice de homosexualidad y siempre estuvo ligado a su esposa Gala. Los que conocieron el idilio aseguran que no ocurrió nada.
Finalmente Lorca volvió a Granada y Dalí a Cataluña. Se sabe que después el pintor hizo unos bocetos de Lorca los cuales usó para pintar las telas de “Invitación a mi sueño”. Mientras el poeta escribió “Oda a Salvador Dalí”. El poema que tiene 28 estrofas y dice en una de sus partes:
“Pero ante todo canto un común pensamiento
Que nos une en las horas oscuras y doradas.
No es el arte la luz que nos ciega los ojos.
Es primero el amor, la amistad o la esgrima.”
Los historiadores aseguran que Dalí jamás correspondió al amor de García Lorca y que ese fue el principal motivo de la gran depresión que sufrió el poeta por largo tiempo.
